Con gran alegría y luego de meses de arduo trabajo comunitario y la colaboración de nuestros benefactores, hoy inauguramos la colonia 2024 donde más de 150 niños y niñas de nuestros barrios participarán de este nuevo espacio de la parroquia “Campito de la Virgen de Luján” que cuenta con una bella pileta que sacará muchas sonrisas y juegos, una huerta y un gran espacio verde.
Cuando hablamos de justicia, hablamos de equidad, de igualdad de oportunidades. Ese era el paso de Jesús haciendo el bien por todos, sin importar la procedencia de cada uno, donde podamos descubrir las maravillas del amor de Dios. Basta recordar el pasaje del libro de los Hechos de los Apóstoles cuando el Espíritu Santo descendió sobre ellos y todos quedaron transformados al hablar en diferentes lenguas según el espíritu les permitía expresarse (cfr. Hch 2, 3-4) En cada espacio de fe se nos revela esa maravilla de Dios que nos llama y nos sorprende.
Qué hermoso que nuestras comunidades siempre estén llenas de ese Espíritu que nos hace hermanos más allá de dónde provengamos o cuál sea nuestra historia. Somos llamados a ser una comunidad donde construyamos una historia de salvación para todos y cada uno.
Qué bello es disfrutar con la alegría de los otros hermanos, porque eso es manifestación del Espíritu, ya que una dimensión de los frutos del Espíritu es la alegría. En cada uno de los rincones de nuestra parroquia seamos reflejo de esa alegría que transforma toda vida, donde el lema “un pibe más en el club es un pibe menos en la calle” sea una realidad y una misión de todos los días.
Dios nos bendice a todos, nos desea el bien a todos. No mira cuán pecador soy sino siempre nos mira misericordiosamente para ser familia, Iglesia tienda de campaña llamada a sanar, levantar y promover sin expulsar. Todos somos invitados a participar del banquete ofrecido en ella. Hoy pareciera que es más importante el pecado que la misericordia de Dios, olvidándonos que fue Cristo que entregó su vida en la Cruz por cada uno de nosotros, por vos, por mí, por TODOS. Abracemos esa cruz de la salvación que nos hizo hermanos. Dejémonos atraer por Jesús, como dice Juan “Ahora ha llegado el juicio de este mundo, ahora el Príncipe de este mundo será arrojado afuera; y cuando yo sea levantado en alto sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí” (Jn 12, 31-32).
Damos gracias a nuestro Padre Dios por bendecirnos en este día con esta gracia del campito de la Virgen
P. Leo y P. Jorge


