Reflexión del Evangelio de la Fiesta de la Ascensión
Estamos llegando al final del tiempo Pascual, que nos ha dado la oportunidad de celebrar y volver a pasar por el corazón (re-cordar), el misterio más grande para nuestra fe: Él ha resucitado. Para los creyentes, Jesús no es un personaje del pasado, un difunto a quien se venera y se da culto, sino alguien vivo, que anima, vivifica y llena con su espíritu a la comunidad creyente.
Mateo nos regala en este domingo unas palabras de Jesús que nos llenan consuelo: “Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”. Su partida al Padre, que celebramos en la Fiesta de la Ascensión, no significa ausencia, o abandono. Jesús no deja nunca a su pueblo.
Esta es la fe que ha animado siempre a las comunidades cristianas. No estamos solos, perdidos en medio de la historia, abandonados a nuestras propias fuerzas y a nuestro pecado. Jesús está con nosotros. Su presencia abre paso a la esperanza, si él está todo es posible. Incluso atravesar los momentos y las situaciones más difíciles que muchas veces nos toca vivir.
Esta presencia de Jesús es buena noticia para todo el pueblo. Por eso antes de despedirse Él envía a los apóstoles: “Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos”.Nuestra tarea como comunidad cristiana es ser portadores de buenas noticias, compartir la vida de Jesús con todos, nadie puede quedar afuera. El Evangelio es para TODOS los pueblos y personas.
El Papa Francisco, en sintonía con las palabras de Jesús, nos anima a ser una Iglesia en salida, que busca el encuentro, que sale a buscar a los que están heridos. El encierro, según la enseñanza del Papa, enferma la vida de la comunidad. Somos Iglesia para la misión.
El Señor resucitado está en la eucaristía alimentando nuestra fe. Está en la comunidad cristiana infundiendo su Espíritu e impulsando la misión. Está en los pobres moviendo nuestros corazones a la compasión.
Que esta Palabra que recibimos y celebramos nos renueve la certeza de caminar con Jesús al lado, y encienda en nuestros corazones el entusiasmo para compartir su Evangelio y nuestra fe con gestos concretos en nuestras comunidades y barrios.
¡Buena semana para todos y todas!


